Con su variedad de sitios públicos, sus componentes exteriores y su atractivo para los neoyorquinos, el hotel rescata el concepto histórico del lujoso hotel erigido en el centro de la ciudad europea. Es un centro de actividad social que late al ritmo de la vida de la ciudad. (0506/CH)
Las habitaciones pequeñas (de 150 pies cuadrados) están decoradas exquisitamente al modo de un camarote de lujo de un trasatlántico o de un vagón de primera clase. Cuenta con paneles y pisos de makore, impecables cortinados blancos, ropa de cama y tapizados en muebles selectos.
El diseño surrealista del vestíbulo mediano es una combinación única de vanguardia. Tiene abundante trabajo de construcción en ladrillos, madera oscura, un escritorio de 45 pies tallado en roble, con un enorme candelabro clásico iluminado mediante un holograma y una maraña de enredaderas que cubren el techo de vidrio de 30 pies de altura. Las puertas ventanas comunican con una magnífica terraza con plantas, muebles de gran tamaño, una escultura y un bar (durante la temporada). La decoración del hotel es cautivante con su escalera mecánica bañada en color.
El restaurante del hotel tiene una cocina abierta con asientos en la barra y un friso de vitrales, con reminiscencias de un comedor universitario. El piso, las mesas y los bancos son de madera oscura. El bar principal del hotel, muy bien iluminado, tiene un piso de vidrio iluminado, con una vaga reminiscencia de los días disco. El cielorraso es una imagen de Franceso Clemente manipulada mediante computadora.