Es un buen hotel. No es fácil llegar si no se tiene coche propio a pesar que tiene servicio de autobús que va de Namur al hotel.(011106NN)
Las habitaciones han sido remodeladas recientemente, varian de tamaño, aunque en general son medianas, muy confortables, decoradas con reproducciones de muebles antiguos. Los baños cuentan con espejos especiales que se calientan para que el vapor no los empañe.
El vestíbulo es sobrio, con suelos de madera y con una gran alfombra. No tiene asientos, pero los clientes tienen a su disposición los del bar, que se encuentra junto al vestíbulo.
Tiene fama en la zona, sirve cocina clásica francesa y está situado en la planta baja, es de estilo sencillo, con altos techos, suelos y arcadas de piedra y sobre todo ofrece muy buena cocina.
Como bien dice el nombre, el hotel parece un castillo.